jueves, diciembre 20, 2012

Toma de decisiones compartidas: aportaciones del World Café/Pintxo


El pasado jueves 13 de Diciembre en el marco innovador del Basque Culinary Center, se desarrolló la jornada "Co-creando salud" organizada por O+berri y Osakidetza. Tras las ponencias, se desarrollo una dinámica de world café/pintxo en la que los asistentes trabajaron en grupos para responder a tres preguntas. Tras cada pregunta, portavoces de las mesas presentaban al conjunto de la sala las principales reflexiones expresadas en sus mesas. A continuación se recogen las preguntas formuladas a los asistentes y las principales ideas comentadas:

1. ¿Necesitamos, pacientes y profesionales, tomar las decisiones de forma compartida?  (El “por qué” y el “para qué” de la Toma de Decisiones Compartida (TDC), es decir, los motivos que nos pueden llevar a fomentar la TDC y las consecuencias (beneficios, desventajas) de la puesta en práctica en un mayor grado de la TDC).
Uno de los primeros comentarios fue el de que los profesionales sanitarios no perciben necesario el cambio hacia una toma de decisiones más compartida o consensuada con el paciente, pero que, en la medida que socialmente se exija (se relacionó la TDC con la “medicina defensiva”) y enriquezca la labor diaria con el paciente, debería ir incorporándose a la consulta.
Otro portavoz señaló que no es imprescindible, aunque sí recomendable, porque aporta mayor satisfacción (en principio, a las dos partes), mayor adherencia al tratamiento, mejor relación de confianza y posiblemente ahorro económico.
Desde el punto de vista de enfermería se vio como una necesidad básica, también desde un enfoque de relación entre personas: trabajar de igual a igual, en el que el conocimiento mutuo es importante. Se comentó su carácter necesario en todas las circunstancias, aunque también se expresaron dudas sobre el alcance de las decisiones a compartir.
En este sentido se hicieron varias referencias al propio concepto de la TDC, entendiéndolo como sintonizar las dos “frecuencias” (profesional y paciente) o informar y escuchar al paciente.
Respecto a los protagonistas de la TDC, se matizó que no es simplemente una relación uno a uno entre profesional y paciente, sino que debe verse desde un enfoque de equipo (hacia el paciente pero también entre los propios profesionales) y contando con el paciente y con sus cuidadores y familia.

2.¿Cómo concretarías en tu práctica cotidiana la toma de decisiones compartida entre paciente y profesional sanitario?  (Cómo se lleva a la práctica, a un nivel personal, la TDC entre paciente y profesional).
Un comentario generalizado fue el de cambiar el chip, partiendo de aspectos más “tangibles” como acompañar al paciente en la entrada a la consulta, presentarse (una especie de “ritual de acogida” al paciente, la propia disposición física de la consulta –mesa, etc., mirar a los ojos al paciente, quitarse la bata, preguntarle por sus expectativas respecto la consulta, utilizar un lenguaje en el que el paciente esté cómodo, plantear consultas grupales, disponer de materiales útiles para la información y la TDC, etc.
Aspectos menos tangibles señalados fueron la “escucha activa”, la utilización de información correcta y basada en la evidencia (pros y contras de cada situación) pero de una manera comprensible por el paciente, y mucha comunicación “positiva”.
Otra impresión expresada fue la de que la iniciativa debe ser del profesional sanitario, y que debe adaptarse a cada paciente en función de su edad, perfil sociológico, etc. La adaptación debe diferenciar también la consulta de primaria de la especializada.Todo esto debería conformar una praxis profesional, que por efecto-imitación se extienda al conjunto del equipo de profesionales.

3. ¿Cómo podemos conseguir entre todos/as que la toma de decisiones compartida sea una realidad extendida en el conjunto de Osakidetza?  (Cómo hacer, a nivel organizativo, para que la TDC se extienda y se convierta en una realidad en el estilo de asistencia de Osakidetza)

Una de los primeros comentarios que se realizó fue el cambio cultural que supone la TDC, tanto en profesionales como en pacientes, lo cual plantea una sensibilización y una mirada al medio/largo plazo. De manera general, la incorporación de la TDC al “manual de estilo” de Osakidetza exige trabajar a varios niveles: macro (a través de políticas y programas), meso (formación en técnicas, etc.) y micro (a nivel de planteamiento personal y de interacción entre profesionales).De esta manera, parece muy necesario el apoyo del nivel directivo en este camino, si bien en primer lugar hace falta un convencimiento por su parte. Una manera de hacerlo es hacer ver que la TDC funciona, a través de la evaluación y de sus resultados positivos.
La extensión de este enfoque no es tan sencillo como crear unas herramientas y mandarlas a las comarcas y los centros… Tiene un componente cultural, de “fondo”, por lo que la imitación de los líderes naturales juega un papel primordial. La formación y capacitación de los profesionales en técnicas (entrevista clínica, con pacientes “en vivo” por ejemplo, estar al otro lado de la mesa) es apuntada como un elemento clave en la sensibilización de los profesionales. Esta formación debería ser incluida desde las etapas más tempranas de la formación del profesional sanitario (Universidad). La TDC tiene también un componente de decisión e implicación personal.
En el otro lado de la moneda, la sensibilización del paciente (dinámicas grupales para pacientes, por ejemplo) se ve también como igual de importante. Y relacionándolo con lo expresado en la primera pregunta, es la demanda del propio paciente (exigiéndolo en consulta) lo que hará moverse al profesional sanitario. Evidentemente, hay aspectos que no facilitan este camino (no estamos formados en habilidades sociales, hace falta más tiempo y paciencia, el sistema no está convencido, genera incertidumbre entre profesionales, etc.).
En definitiva, una aproximación al desarrollo de la toma de decisiones compartida en nuestro medio en la que se pudo ver mucho interés y una actitud muy positiva, pero también bastante desconocimiento del tema, que confiamos que mediante sensibilización y formación puede ser subsanado.
Koldo Piñera y Roberto Nuño. O+berri